Vivimos sumergidos en nuestra mente, y no es para menos, pues la sociedad que nos ha creado, educado, y de alguna manera también nos ha reconocido, le ha cedido el mando al mundo mental, a nuestro cerebro, dando prioridad a todo aquello que se озеро juzga, se clasifica, se razona o se “comprende”. Y lo pongo entre comillas porque, al fin y al cabo, hablamos de una comprensión limitada por la misma mente.

Hemos llegado a tal punto que creemos que el pensar, es la razón, la verdad, el bien y lo correcto. Y no nos cheap mlb jerseys damos cuenta que cuando pensamos metemos nuestro ego, nuestro orgullo, nuestro juicio y sobretodo nuestros Nederland? miedos. Desde mi ego yo me separo del otro, yo soy diferente del otro, hasta que me separo tanto que me goes quedo en la más absoluta soledad.

Por el contrario, cuando siento, y me refiero a exclusivamente sentir, nada me separa, al contrario, me uno al otro, porque no hay juicio, no hay orgullo, no hay prepotencia ni ego que se interponga.  Si siento nada puede hacerme daño, porque estoy en el corazón, donde no hay identificación con lo que creo que soy y que tengo que defender a capa y espada.  Si estoy en ese cheap mlb jerseys sentir no presupongo, no menosprecio a como nadie ni me creo superior.  Si estoy en ese sentir nada es personal y mis palabras están libres de juicios, y solo pretendo hacerlo mejor cada día.

Creemos que somos buenas personas porque suponemos que amamos a alguien, pero ese alguien siempre tiene relación conmigo en algún sentido. “Amo a mi perro”, “Amo a mi hija”, “Amo a mis amigos”. Trips  Pero no es cierto, no es amor de verdad porque les amamos condicionalmente, estamos mintiendo.  O ¿acaso amo también a la medusa que me pica en la playa, o amo también a los hijos de mi vecina, o amo también a cheap nba jerseys la pareja de la cajera del supermecado? Es que acaso ¿me amo a mi mism@ sin ninguna condición? NO.  Somos incapaces de amarnos a nosotr@s mism@s y creemos que podemos amar a los otros.

DESENGÁÑATE, y date cuenta del sufrimiento que tu pensamiento te causa, tu mente, tu ego, tu neura. Y date cuenta de cómo te explicas historias y cuentos para justificar lo que sientes, esa rabia o enfado hacia esa persona, ese miedo, esa soberbia, ese orgullo, ese vacío, ese sinsentido de tu vida, ese insomnio Universal que sufres por las noches o esas obsesiones y preocupaciones que no te López dejan vivir realmente en paz.  Aunque no te des cuenta, tu mente te controla, y llegado al punto al que has llegado, sigues igual: sufriendo.

Usa las emociones para ser mejor persona, no para engancharte a ellas y hacerte víctima de tu propia historia. Limpia tu mente de creencias y juicios que te están matando en vida, y conéctate con wholesale nba jerseys tu cuerpo para sentir que estás aquí y ahora. Actúa desde el corazón porque desde ahí no habrá sufrimiento alguno, solo felicidad.

En definitiva, ama sin más.

Un abrazo,

Gisela López