Si ponemos atención al historial de nuestras parejas (o, en algunos casos, a la ausencia de ellas), seguramente nos daremos cuenta de patrones que se han repetido, a veces no solamente en el ámbito de la pareja y, en otras ocasiones, descubriremos extremos opuestos, es decir, hemos tenido parejas o muy parecidas entre ellas, o muy distintas.

Que hayan sido distintas nos puede poner de relieve dos cosas:

  1. Que en cada pareja hayamos evolucionado y, por ello, hemos buscado parejas “distintas” donde trabajar aspectos igualmente nuestros.
  2. Que sean tan diferentes que son opuestas o, lo que es lo mismo, ejes de una misma polaridad. Eso, por otro lado, implica que no son tan distintas.

Con todo esto, quiero decir que, en el fondo, siempre estamos eligiendo parejas con las que resuenan ciertos aspectos de nuestra propia personalidad o vivencias.  Si los patrones siguen repitiéndose, está claro que hay algún aprendizaje que no estamos realizando, porque la pareja, como la vida misma, no es otra cosa que un constante espejo que nos muestra tanto lo agradable como lo desagradable, de ella y, en último término, de nosotros mismos.

Cuando algún miembro de la pareja sufre algún trastorno, alguna disfunción física o alguna enfermedad, no significa que él o ella sea el portador de esa carga.  También lo es la pareja.  En este caso es interesante plantear al otro miembro (el que está supuestamente sano): ¿para qué me busco una cheap MLB jerseys pareja que padece esta enfermedad o dificultad? ¿qué me aporta a mí que el otro cargue con eso? ¿qué hay de mí -y de mi historia familiar- que resuena dicha problemática? El problema de uno es el problema de ambos. La enfermedad de uno es el fruto de la creación de los dos.  Es algo equivocado ver al “sufriente” como la Total fuente del problema o enfermedad, ya que la pareja es un sistema que debe ser tratado incluyendo y no separando, fusionando y no disociando.

Tendemos a ver las relaciones en términos just de dualidad, por ejemplo, la víctima y el agresor, o el dominante y el sumiso, etc. En todo el abanico de polaridades, the no nos damos cuenta que estamos proyectando al otro aquello que rechazamos de nosotros mismos o simplemente no nos permitimos ser. Por ejemplo, las personas que suelen ser víctimas de la violencia física, difícilmente aceptarán que también llevan dentro de sí un agresor que, la mayoría de las veces inconscientemente, puede salir en forma de agresor emocional o, sencillamente no sale nunca por ser una parte reprimida y juzgada por uno mismo. Esta agresión (rabia) podría salir en forma de fuerza para sentir seguridad en uno mismo, pero cheap MLB jerseys parece que para el ego lo interesante es mantener la baja autoestima, no sacar esa fuerza (rabia) y seguir el cómodo rol de víctima.

A veces, resulta fácil y parece lógico decir “como él o ella tiene esto, pues no podemos hacer aquello o lo otro” o “debido a wholesale jerseys su problema nuestra relación es de esta o de aquella manera” pero, ¿qué hay de mí en todo esto? ¿qué necesidad inconsciente escondo para “buscarme” esta pareja y esta relación?

Si dejamos de mirar el problema del otro y miramos más allá encontraremos nuestro propio problema, y empezaremos a ver y a reconocer aquello que necesita ser tratado en nosotros mismos para Entrevista poder, a su vez, aportar nuestra parte en hacer que la relación sea más sana y armoniosa, o en algunos casos, liberarnos de esa relación y dejar definitivamente atrás un patrón anticuado.Watch Full Movie Online Streaming Online and Download

Un abrazo,

Gisela López