En esta segunda parte del artículo te hablaré de otros 5 hábitos que me han ayudado a mejorar mi vida, a sentirme mejor conmigo misma, a comprenderme, a saber lo que necesito y lo que quiero lograr, y, a conseguirlo.

En la primera parte de este artículo hablé de los hábitos del raspado de lengua, del brebaje matutino, de los zumos y batidos verdes, del agradecimiento, las afirmaciones y las visualizaciones. Hoy vamos a seguir con los siguientes hábitos:

  1. El hábito de programar mis objetivos y calendario
  2. El hábito de ir a la naturaleza
  3. El hábito de mover mi cuerpo
  4. El hábito de soltar la queja
  5. El hábito de meditar
1.- El hábito de programar mis objetivos y calendario

Para mí, una de las claves del éxito, ya sea a nivel personal o profesional, es la organización. La organización nos pone en orden la cabeza y a la vez nos simplifica la vida práctica. Con ella optimizamos el tiempo y a la vez somos capaces de ponernos en marcha, en acción.

Esto es importante porque muchas personas saben lo que tienen que hacer pero no saben cómo o por donde comenzar. Y, por ello, dejan de hacer muchas cosas que les sentarían realmente bien.

Desde empezar nuevas rutinas alimenticias, o a estudiar y prepararte para un examen, o para generar un proyecto profesional o incluso para planificar un viaje. La organización siempre ayudará a que tu vida sea más sencilla y práctica.

Desde siempre he sido una persona muy organizada, pero pensaba que lo era cuando simplemente anotaba en un papel o libreta la lista de cosas que tenía que comprar, tareas que tenía que hacer, emails a los que tenía que contestar, etc. Nada más lejos de la realidad. Eso era solo el principio.

Cuando empecé a implementar nuevos sistemas de organización comprendí que lo que estaba haciendo era solo una mínima parte de lo que podía hacer para optimizar mi tiempo.

Actualmente yo planifico mi trabajo a 4 meses vista. En realidad mi objetivo es hacerlo a 6 meses y después a 1 año. Pero, como todo, requiere cierta práctica y tiempo de implementación. Te preguntarás para qué organizar con tanto tiempo. Pues sencillamente es un ahorro de energía. Prefiero dedicar todo un día a planificar medio año de trabajo a tener que ir sobre la marcha e inventándome los temas de los artículos en el último momento. Esto genera más estrés y, en consecuencia, un nivel de eficacia muy bajo. Además, planificarlo no significa ser inflexible con todo lo que has detallado, pues siempre puedes cambiar o añadir tareas u objetivos en función de cómo vaya evolucionando todo o de tus motivaciones que pueden variar con el tiempo.

Gisela López, hábito saludable de organizar tu tiempo

Te cuento mi caso que, aunque trate sobre el trabajo, puede ser aplicado a otras áreas de la vida o a otros productos/servicios que estés vendiendo en tu trabajo.

Cuando me organizo a 4 meses vista planifico lo siguiente:

  • Los temas de las newsletters que voy a mandar y las fechas en que saldrán (también planifico si hay newsletters extra para listas específicas de mi mailing).
  • Los cursos que daré y las fechas.
  • Objetivos mensuales, trimestrales, y anuales (lo puedes dividir a tu gusto). Tus objetivos pueden ser: llegar a X cantidad de ingresos, llegar a X cantidad de clientes, terminar de escribir un libro, renovar una página web, ponerte en forma física o planificar un viaje de un año.

Después hago un desglose de subtareas para lograr esta planificación. Hay objetivos que tienen subobjetivos y es necesario verlo para generar una temporización de tareas. En este caso, si quiero lograr el objetivo 2 (Lograr X número de ingresos) tendré que trabajar sobre el objetivo 1 primero (Grabar un vídeo publicitario profesional). Por ejemplo:

Objetivo 1: GRABAR UN VIDEO PUBLICITARIO PROFESIONAL

  • Encargar Logo e Intro
  • Buscar un cámara para grabar y editar
  • Preparar el guión
  • Buscar una localización
  • Etc

Objetivo 2: LOGRAR X NÚMERO DE INGRESOS en 3 meses

  • Grabar un video publicitario profesional (dentro de esta tarea tendrías las subtareas del objetivo 1)
  • Promocionar el video para llegar a más clientes potenciales
  • Etc

Finalmente, todas estas tareas y subtareas también las temporalizo, es decir, el lunes encargo el logo, el miércoles buscar un cámara, el viernes preparo el guión, etc. Y lo anoto en mi agenda.

En conclusión sería:

  • Planificar tus tareas y objetivos a meses vista
  • Desglosarlo en tareas y subtareas
  • Temporizarlas en tu agenda-calendario

Y para ello uso:

  • Una pequeña libreta con subapartados donde clasifico la información
  • Una libreta grande para cuando tengo que escribir mucho o hacer una lluvia de ideas.
  • Una agenda o calendario (en mi caso uso el google calendar de Gmail y así lo tengo en mi ordenador y móviles a la vez) para fijar las tareas, citas, cursos, etc.
  • Y, finalmente, mi aplicación de Notas donde voy borrando las tareas realizadas o escribiendo las nuevas en orden de prioridad.
2.- El hábito de ir a la naturaleza

La naturaleza es nuestra esencia y hoy en día la perdemos al estar rodeados de edificios, coches, antenas y todo tipo de contaminación y tóxicos. Si lo pensamos bien, las ciudades son muy prácticas y a la vez muy poco naturales.

Si vives en una ciudad, por pequeña que sea, yo te recomiendo salir de vez en cuando en busca de un lugar tranquilo, sin gente y en contacto con la naturaleza. Esto te ayudará a:

  • Limpiarte energéticamente (cuando vamos a la playa o dentro de un bosque descargamos nuestras tensiones y nos cargamos con la energía sanadora de los árboles o el agua de mar).
  • Respirar aire más puro y escuchar sonidos que la ciudad no tiene.
  • Relajarte y soltar cargas.
  • Inspirarte. El cambio de aires y la naturaleza en particular ayudan a conectar con nuestra propia naturaleza interna (muchas veces ignorada por el barullo urbano).
  • Desconectar del mundo tecnológico y conectar con el mundo real. El peligro de la tecnología y el estar enchufados continuamente a todo tipo de aparatos es vivir en un mundo poco real, donde los emoticones reemplazan las miradas de verdad.

Gisela López, hábito saludable salir a la naturaleza, mar o montaña.

A mi personalmente me atrae mucho la montaña (la playa solo la uso para verla de lejos y pasear en la orilla) y, en especial, los paisajes con una buenas vistas panorámicas, donde después de una buena caminata llegas a la cima y te sientes completamente libre.

Y, como dato extra, te diré que utilizo los bastones de marcha nórdica (Nordic Walking) con los que caminas y caminas y encima de no cansarte mueves de forma saludable todo tu esqueleto. ¿Qué más se puede pedir?

3.- El hábito de mover el cuerpo

Siempre lo hemos escuchado: hay que hacer ejercicio. Y así es. Pero eso no implica tener que hacer algún deporte, que es donde creo, personalmente, que la gente se queda estancada. En la idea de buscar algún deporte que hacer.

La clave está en buscar algo que te guste hacer y que implique mover el cuerpo, y no necesariamente tener que sudar como un loco o machacarte, porque tampoco ese extremo es bueno.

Comprendí eso cuando me di cuenta que no me gustaba salir a correr ni ir al gimnasio, ni hacer ningún deporte como jugar al futbol, básquet o voleibol. Bueno, me gusta jugar, pero un rato y no para ir cada semana a tirar pelotas por ahí. Lo cierto es que a mí, el gimnasio y todas estas cosas me aburrían infinitamente y, aunque la motivación para moverme estaba ahí, acababa por dejar de ir.

Hay formas de moverte donde te puedes divertir mucho, como el baile o la danzaterapia (ésta además implica un aspecto terapéutico). Existen muchos tipos de clases donde se conjuga la música con el movimiento y la sanación. Solo tienes que buscar en Google palabras como Río Abierto, Cinco Ritmos, Psicocorporal, Movimiento Expresivo, Centros de Energía y encontrarás muchos métodos y lugares. Además, si lo tuyo no es el gimnasio también puedes optar por el pilates o el yoga. Éste último a mí me cambió hasta la manera de pensar.

Una vez leí que cada uno tiene que encontrar su actividad o deporte, y que puede que solo sea ese el que te ayude a ti, y no el que ha probado la amiga, la vecina o el familiar de turno.

Gisela Lópèz, hábito saludable de mover el cuerpo, deporte, natación

En mi caso solo me gusta la natación, pero no es que me guste, es que me apasiona, me encanta y me muero por tirarme dentro de una piscina y moverme de forma subacuática. Seguramente en otra vida viví dentro del agua. Es mi deporte, y ahí, además de sentirme bien y ágil, hago un reset mental y energético brutal, y salgo como nueva, igual que si fuera a un spa. ¡No en vano las únicas medallas deportistas que tengo son las de los concursos de natación de los veranos en mi pueblo!

Y si tu vida es de esas en que no tienes tiempo para el deporte o el movimiento corporal, siempre puedes aprovechar los viajes cortos para mover más tu cuerpo y en el metro, por ejemplo, optar por coger las escaleras normales en lugar de las mecánicas.

4.- El hábito de soltar la queja

Éste ha sido el hábito que ha cambiado mi vida de forma exponencial. A menudo, pensamos que nosotros nos estamos quejando porque lo que decimos no tiene un enfado aparente o un tono de voz de queja. Pero lo cierto es que, constantemente nos quejamos, y no solo nosotros sino que estamos rodeados de queja (en los medios de comunicación sin ir más lejos).

Partiendo de la base de que la queja es la expresión de la no aceptación y, además, la expresión de cómo tiene que ser algo o alguien, seguramente podremos encontrar muchos momentos de queja en nuestra vida diaria.

Entonces, te preguntarás, ¿no puedo opinar distinto sin quejarme? Claro que sí. Tienes derecho de opinar distinto y a la vez puedes respetar y aceptar que el mundo funcione diferente. Porque – y aquí viene lo más revelador – cuando nos quejamos (generalmente suele ser de algo exterior) es porque no queremos ver/hacernos cargo/responsabilizarnos de lo nuestro (interior). Es, lo que llamamos en psicoterapia, una proyección.

Cuando yo dedicaba tiempo a quejarme de cómo iba el mundo de mal, de si la economía, la política, la educación, etc. no funcionaban bien, no prestaba atención a qué estaba haciendo yo para seguir con todo aquello.

Generalmente, la queja genera más queja, es decir, no tiene una expresión sana porque no estamos tocando la emoción que hay por debajo de esa queja. Por este motivo, es preferible observar nuestra queja y darnos cuenta qué necesitamos realmente que no estamos viendo.

Gisela López, hábito saludable de soltar la queja.

Haz la prueba, y por unos días deja de quejarte o de criticar, por poquito que lo hagas. Deja de ser víctima del exterior y sé responsable de tu interior. Eso es lo único que seguro podrás cambiar. Imagina que, en lugar de cada queja, pones una luz en tu vida para iluminar un aspecto de la misma y que, cada vez que lo haces, mejora tu día a día.

5.- El hábito de meditar

La base de la meditación sería tener la mente libre de pensamientos que nos controlan y estar presente, de manera que simplemente seamos. Nada más.

Lo ideal es hacer 10 minutos de meditación al levantarte, que es cuando tu mente está más clara y con eso basta. Estos 10 minutos te ayudarán a estar más enfocado, a sentirte más realizado y a estar en paz contigo mismo.

Además, me he dado cuenta de que a lo largo del día me va mejor meditar de una manera u otra. Si estoy muy activa procuraré meditar en movimiento, y si no haré algún ejercicio de yoga y luego me sentaré al suelo. Tienes que encontrar tu propio estilo.

Como yo soy cañera me gusta practicar Tog Chöd, una danza en movimiento que sería como una meditación para cortar la mente (es lo que significa literalmente Tog Chöd).

Esta técnica la enseña mi maestro raíz Tulku Lama Lobsang, un lama tibetano que viaja por todo el mundo y de vez en cuando viene a Barcelona o España para impartir seminarios (entre los cuales está el de Mindfulness y que impartirá en Palma de Mallorca en diciembre).

Gisela López, hábito saludable de meditar, Tulku Lobsang

La felicidad del cielo, solo la encontrarás en tu corazón. – Tulku Lobsang Rimpoche

Si pones en práctica estos hábitos o quieres compartir otros hábitos que a ti te han ayudado a mejorar escríbeme un comentario y yo misma te responderé personalmente.

Un abrazo,

Gisela López